Hace ya más de un año, cuando comencé con Maldito Rol y esto de publicar artículos, empecé a oír hablar de términos como Railroad o Sandbox, que conocía por lo que eran pero no por el nombre. Para mí era hacer aventuras "de libro" o "de ambiente".
Y apenas a los quince días publiqué el artículo Creación rápida de aventuras que hoy, un año y pico después, continuaré en la sección ideas para aventuras con un par de ejemplos del factor "echándole cara".
La premisa es la misma: Tus colegas vienen dentro de una hora y no tienes nada preparado. O vienen mañana y después de una semana dándole vueltas al coco no se te ha ocurrido nada, que también puede ser. Así que cogeremos una de las opciones que se daba en el artículo anteriormente citado y la explotaremos en dos ejemplos: Dos películas que, sacadas de su contexto, trataremos de colarles a nuestros jugadores como material original sin que se den cuenta. A fin de cuentas Solaris y Esfera están ahí y nadie se ha puesto colorado, ¿verdad que no?
El señor de los programas:
En un futuro cercano, la red es un mundo virtual donde la población acude para evadirse, hacer turismo, traficar con información y todo aquello que no pueden hacer fuera. En un contexto como ese, un hacker conocido como Noraus (si tus jugadores no vienen de Júpiter, cámbiale el nombre) ha creado varios programas que ha distribuido por la red. Estos programas son aparentemente herramientas de hackeo, pero en realidad no son más que puertas traseras que permiten a un programa maestro tomar el control de todas, otorgando a su creador un poder increíble.
En un futuro cercano, la red es un mundo virtual donde la población acude para evadirse, hacer turismo, traficar con información y todo aquello que no pueden hacer fuera. En un contexto como ese, un hacker conocido como Noraus (si tus jugadores no vienen de Júpiter, cámbiale el nombre) ha creado varios programas que ha distribuido por la red. Estos programas son aparentemente herramientas de hackeo, pero en realidad no son más que puertas traseras que permiten a un programa maestro tomar el control de todas, otorgando a su creador un poder increíble.
Los jugadores se han hecho accidentalmente con una copia de ese programa maestro, pero no pueden utilizarlo, ya que podrían ser rastreados por el creador del programa. Lo que deben hacer es abrirlo y descubrir así, mirando en su código, quién lo desarrolló y cómo evitar que les rastree si lo ejecutan.
Para ello deberán recorrer los reinos de la red (andando, se entiende) hasta llegar a un paraiso onírico cuya existencia sólo se conoce por leyendas, donde la red se ha extendido de forma evolutiva, y programas obsoletos y olvidados han tomado las riendas del sistema. Allí podrán desencriptar el código y destruirlo... si quieren.
