El otro día estaba leyendo este artículo en el siempre recomendable blog Las cosas de Crom y me preguntaba:
a) ¿Cómo es que puede haber tenido tan malas experiencias con los kender?
b) ¿De verdad aún hay gente que utiliza los kender para arruinar las partidas y fastidiar al personal?
Es por eso que hoy, lejos de salir en defensa de los adorables, temerarios valientes y siempre entrañables kender (bueno, quizá no tan lejos) quiero dar algunos consejos para que llevar un kender en una partida sea algo igual de divertido para el director, el kender en sí y el resto de jugadores.
Apropiadores:
Lamentablemente se suele identificar de manera casi exclusiva a los kender por su gusto por lo ajeno: Un kender coge cosas de otras personas, incluso rebuscando en sus pertenencias, simplemente por curiosidad o por herencia genética. Lamentablemente también, ésto ha servido para que muchos jugadores hagan uso de esa caractarística de formainfantil inmadura inapropiada para fastidiar al resto de jugadores.
Hay que recordar tanto a directores como a jugadores que lo que mueve al kender a robar no es el valor del objeto ni la importancia del mismo. Es por esto que no es creíble que un kender que ya tenga una poción de curar en sus bolsillos se haga con todas las del grupo (lo que además podría provocar en un momento dado, la muerte de aquél que contaba con la suya de la mochila para salvar el pellejo).
Apropiadores:
Lamentablemente se suele identificar de manera casi exclusiva a los kender por su gusto por lo ajeno: Un kender coge cosas de otras personas, incluso rebuscando en sus pertenencias, simplemente por curiosidad o por herencia genética. Lamentablemente también, ésto ha servido para que muchos jugadores hagan uso de esa caractarística de forma
Hay que recordar tanto a directores como a jugadores que lo que mueve al kender a robar no es el valor del objeto ni la importancia del mismo. Es por esto que no es creíble que un kender que ya tenga una poción de curar en sus bolsillos se haga con todas las del grupo (lo que además podría provocar en un momento dado, la muerte de aquél que contaba con la suya de la mochila para salvar el pellejo).
